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jueves, enero 09, 2014

Travesía Río Caquetá

La Columna de Doly

Por Doly Enríquez





Nos fuimos por un tiempo de  la bella sultana del Valle, y nos dirigimos al sur de Colombia, para recorrer bellezas naturales aún por descubrir.
Arribando a la muy hidalga y noble ciudad de Popayán, me sumerjo en el río Cauca joven, angosto, de color café brillante y muy limpio; nada que ver como lo apreciamos en Cali.

Despedimos a la capital caucana, girando a la izquierda, para adentrarnos al liberador y solitario Páramo de Paraca, con su valle del Paletará; 2 horas de silencios encontrados, patos rojizos y azules, frailejones y un plato exquisito llamado trucha ahumada.
 
San José de Isnos, Pitalito, Timaná: tierras laboyanas de la Cacica La Gaitana,  nos indican que estamos en el departamento del Huila; donde el río Magdalena no se imagina lo inmenso que será en su desembocadura en Bocas de Ceniza, luego de recorrer el país.
Por una buena vía, partimos de Suaza-Huila; donde hay una vereda llamada Brasil…ohhh…sorpresa mágica evocando el mundial de fútbol 2014, pero aterrizo mis  pensamientos y diviso la belleza de paisaje donde el sombrero suazeño y los ricos dulces de la región antojan.

Un bosque de niebla nos da la bienvenida al Caquetá; que en otrora fuera Comisaría, luego  Intendencia y ahora Departamento.
Llegamos a Florencia, capital del Caquetá y llamada "Puerta de Oro de la Amazonía Colombiana", con un calor de 40 grados de temperatura  y donde termina la cordillera oriental.

Luego vienen los llanos del Yarí y el verde limón se nota en esta tierra ganadera por excelencia.
Los ríos son inmensos, caudalosos y muy limpios, podemos ver los peces al fondo de sus aguas cristalinas. Los mejores a mi sentir: Fragua, Bodoquero, Hacha, Yarí, Orteguaza y por supuesto el majestuoso Caquetá.

Curillo, Solita, Solano; poblaciones rivereñas del este gran río, nos llevan a los Chorros del Araracuara y La Pedrera en Brasil: allí donde José Eustacio Rivera escribió "La Vorágine"; cuyo final dice: "Se los tragó la selva" y en esta oportunidad Yo, me tragué la selva y Lo que describe el escritor sobre la extensa manigua lo puedo palpar con mis ojos y mi alma. En  territorio brasilero, el río Caquetá toma el nombre de Japurá; así se llama uno de los barrios de Florencia.

Estos nombres son indígenas, su huella estampada en tradiciones que aún alimentan esperanzas de: Andaquiés, Huitotos, Coreguajes, Macaguakes, entre otras tribus.
Gracias a la vida y la gente con quienes disfruté en este viaje lleno de selva, trochas, barro, ríos cristalinos, muchas carne, tamales, llanos, valles y el arazá; una fruta exquisita de color amarillo y olor delicioso que refresca y evoca.
 
Doly Enríquez
Poeta y Periodista
Cali Colombia